EMPRESA  













El bosque, desde los tiempos más antiguos, es un protector de cuentas hídricas y un regulador climático de vital importancia, pero también una gran fuente de materias primas industriales, domésticas y un fundamental proveedor de madera.
Se trata de un recurso natural renovable, que manejado según tratamientos apropiados, puede seguir siendo talado de manera casi permanente. Ese capital forestal, una de las tantas riquezas del mundo, forma parte de nuestra materia prima, que es el origen y la base de nuestra empresa.
Fundada en el año 1963 por su actual propietario, Salvador Romano, luego de robarle horas a la noche trabajando en una carpintería, comenzó dedicándose únicamente a la producción de puertas placas en un galpón de menos de 700 mts2 sobre un terreno de 860 mts2 , fabricando no más de 14 puertas placas diarias. Luego de varios años, en 1980, comenzó la construcción de la primera nave de su estructura actual, la cual albergó, de una manera mas cómoda, toda la maquinaria existente con sus, en ese entonces, 5 empleados; creciendo de ahi en más hasta alcanzar una producción de una puerta placa por minuto.
A partir del año ´94, con la adquisición de nueva maquinaria, amplió su oferta de productos agregando la línea de aberturas macizas de cedro de 2" de espesor.
Manteniéndose siempre a la vanguardia tecnológica en el país, incorporando maquinarias Italianas y Alemanas en su mayoría, actualmente emplazada en el Parque Industrial de Bahía Blanca, sobre un terreno de 18.000 mts2 con tres naves que totalizan más de 4.500 mts2 cubiertos en constante expansión, ya que se encuentra en construcción su cuarta nave de 1.400 metros cuadrados., más su plantel de 20 operarios permanentes, hacen de Salvador Romano una de las fábricas de aberturas de madera más avanzadas del país.
Trabajo y tesón, son las bases de nuestra trayectoria, buscamos incrementar y mejorar nuestra actual producción, descubrir e introducir nuevos productos, en un mercado cada día más ávido y competitivo.
Para la empresa SALVADOR ROMANO, el futuro no es un interrogante, si no un plan de realizaciones concretas, y teniendo en cuenta nuestra experiencia de más de cuatro décadas, está seguro de lograrlo.